Según aparece hoy en el periódico "El Pais" cada 12 minutos un hombre es detenido por malos tratos.
Siempre cabe la posibilidad de que se lleven a cabo detenciones injustificadas en los casos de los malos tratos, ya que a veces puede que estas detenciones provengan de terceras personas cuya certeza se fundamente en alguna actuación considerada "dudosa" en términos de violencia. Por tanto, es cierto que no debiéramos precipitarnos a la hora de acusar a un posible sospechoso. Pero también es cierto que, viendo la realidad de los hechos y que la inmediatez es fundamental, la preocupación de los ciudadanos es lógica ante tan irreversible drama; por tanto superior injusticia, sería no atender a esa preocupación popular, últimamente más sensibilizada por la indefensión de las víctimas, y que prefiere correr ese riesgo, el de caer en la posible injusticia. Consecuentemente cualquier duda –hubiere o no denuncia por parte de la afectada-, exige a la sociedad y a las instituciones la inmediatez para analizar caso por caso. Porque aún así, por muchas detenciones que se cometan, el año pasado sólo el 30% de las mujeres asesinadas había denunciado a su presunto agresor. Incluso las cifras hablan por si solas y a la hora de reparar sobre ellas resultan algo más que escabrosas. La violencia del hombre hacia la mujer no cesa y es más, parece imposible frenarla. Por más que se hacen leyes y campañas publicitarias de rechazo en los medios de comunicación, da la sensación que incluso pudiese facilitar modelos de agresión a las mentes enfermizas de los maltratadores que posteriormente pudiesen dirigir hacia sus parejas o ex compañeras sentimentales. Tema este último nada desdeñable, si estudiamos como cierta difusión parece coincidir con un extraño efecto dominó, en este y en muchos otros aspectos y lugares, por no mencionar la "libertad" del uso de las armas en EE.UU.
Y en esta lucha parece –como en otras tantas- , que no todas las personas opinamos de la misma manera ; ahí está la opinión del ya tristemente famoso juez de Valladolid, quién este mismo mes emitió un auto considerando que las personas licenciadas no pueden ser maltratadas psicológicamente, puesto que según sus propias palabras "ve sorprendente que una licenciada soporte durante años violencia domestica". Y sorprendentemente, de esta manera dej ó archivada la demanda, según reza el auto del Juzgado de Violencia sobre la Mujer numero 1 de Valladolid. Quizás alguien debiera informarle a dicho juez algo sobre violencia doméstica.
La sociedad rechaza la violencia de género y está cada vez más sensibilizada, pero o las cifras descienden o vamos a llegar a un punto en el que la sociedad considere esta patología como algo "normal", como de hecho sucedía no hace tantas décadas y que creíamos estar superando. No es que la gente no vaya a sentir empatía con las víctimas, sino que los datos son tan asombrosos y llenan tantas hojas de los periódicos que finalmente anulan el propósito con el que se habían creado las noticias; el de repudiar los casos de violencia hacia la mujer. Y es que el problema se agrava cuando se convierte en un problema constante, que provoca que la gente lo asuma como irremediable y en el que finalmente se termina viendo a las víctimas como cifras.

